Durante el transporte, los tableros de madera maciza requieren medidas de protección específicas contra la humedad, la luz solar y los daños físicos. Debido a que la madera es naturalmente higroscópica y sensible a las fluctuaciones de la humedad ambiental, la exposición a la humedad durante el transporte puede provocar hinchazón, deformación o crecimiento de moho. Por lo tanto, se debe utilizar un embalaje-resistente a la humedad para proteger las tablas del contacto directo con la lluvia o el rocío.
Es fundamental un manejo cuidadoso para evitar impactos o abrasión. Dado que las superficies de los tableros están acabadas, los rayones causados por objetos afilados pueden comprometer su apariencia y las esquinas son particularmente susceptibles a sufrir daños por colisiones. Durante la carga y descarga se deberán utilizar equipos de manipulación adecuados, evitando el arrastre o apilamiento forzado.
Las tablas deben apilarse planas y sujetarse firmemente durante el transporte. Se deben colocar espaciadores (como tiras de madera) entre las tablas para mantener una alineación nivelada y evitar la deformación causada por una distribución desigual de la presión. Además, las alturas de las pilas deben limitarse para evitar someter las tablas inferiores a una presión excesiva, lo que podría comprometer la estabilidad estructural.
Los vehículos de transporte y las condiciones ambientales también influyen en la calidad de los tableros de madera maciza. Los vehículos deben estar secos, limpios y ofrecer protección adecuada, evitando la exposición prolongada a altas temperaturas, luz solar directa o condiciones de humedad. El embalaje adecuado, los procedimientos estandarizados de carga y descarga y las prácticas de transporte seguras minimizan eficazmente los daños, garantizando que las tablas lleguen a su destino en excelentes condiciones, conservando tanto su rendimiento como su apariencia.





